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Blanco atardecer: el drama de cuidar el Alzheimer a escena

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Blanco atardecer: el drama de cuidar el Alzheimer a escena

Por: Renata Ávila. Foto: La Nada Teatro. Fecha: 19 de octubre, 2026

Al ritmo de Los aretes de la luna interpretada por La Sonora Matancera, emprendemos un viaje en la relación de Macaria y su abuela, una paciente de Alzheimer.

Me estoy refiriendo al montaje escénico que pone en el centro de la trama, el desgaste emocional de las personas cuidadoras de personas diagnosticadas con enfermedades terminales, en este caso, el padecimiento neurodegenerativo de la pérdida de memoria, el Alzheimer.

¿A dónde se va la vida de quienes cuidan a otrxs?

En la intimidad de una casa recreada a partir de pocos elementos, una silla, un teléfono de disco, una vela, una lámpara y una caja de fotografías, seguimos el recorrido de Macaria en un duelo anticipado originado por la irreversible pérdida de salud de su abuela; el único destino es advertido desde el principio por la hostil y fría actitud del médico. La muerte.

La conmovedora actuación de Sara Catalán nos presenta las dimensiones que toma la presencia de la enfermedad terminal en la experiencia de los pacientes, pero sobre todo, en la de los familiares que les acompañan en ese solitario camino del umbral de la muerte.

Sara le da vida a Macaria, y al mismo tiempo a su abuela, lo que hace de su trabajo unipersonal una entrega absoluta de la actriz y un bien logrado manejo del ritmo escénico.

Dejar de saber quién eres

El deterioro cognitivo no es el único daño que padecen los pacientes de Alzheimer, sino algo igualmente desgarrador: la pérdida de la identidad.

La casa también deteriorada por el paso del tiempo, es el lugar que acompaña a los personajes en la progresiva soledad y aislamiento que experimentan lo que también funciona como metáfora del creciente y sostenido vacío de la memoria, un camino que se camina sutilmente, pero que finalmente deja un rastro palpable y crudo.

Poco se habla de la salud mental de los y las cuidadoras, el director de la pieza escénica, Miguel Lugo, nos compartió lo que le motivó a llevar a escena esta historia:

<<El cuidador también sufre un deterioro en todos los sentidos, en su salud, en su estabilidad emocional, en su círculo social. Hay un desgaste tremendo>>

También conversamos sobre el impacto del trabajo en la cotidianidad de lxs cuidadores y su representación en la obra, Sara comentó:

<<Al final de las funciones, una vez un señor me dijo -Es que yo pensé que iba a ver algo que ni siquiera se acercaba a lo que yo estoy viviendo- y el señor conmovido con lágrimas en los ojos dijo -Esto es lo que yo estoy viviendo, es realmente lo que paso día a día- entonces yo creo que al verse ellos reflejados se sienten acompañados>>

Teatro con compromiso social

Sobre la relevancia que tiene dialogar sobre temas como salud mental y trabajos de cuidado por medio del teatro, Miguel Lugo la explica que se trata de un tema de poca visibilidad << pareciera que el teatro se enfoca como en una cuestión de entretenimiento, o de comicidad. Y nosotros pensamos que el teatro también tiene que cumplir esa función social de divulgar, de difundir, de tomar postura. Y creemos que el arte escénico en sí, es como una herramienta que puede ayudar a visibilizar algunos temas, estos temas que son importantes>>

Blanco atardecer pues, nos arroja  una serie de preguntas sobre los vacíos que tenemos como sociedad para acompañar a quienes acompañan, para sostener la salud física y mental de quienes prestan su vida para prolongar la de otra persona.

Preguntas que nos interpelan desde la individualidad, pero que también nos hacen reflexionar sobre el rol que las instituciones de salud tienen para brindar apoyo a cuidadores, y para no abandonarles en el trabajo diario de garantizarle calidad de vida a sus seres queridos desahuciados.

Los trabajos de cuidado deben ser reconocidos como tal. Son un trabajo porque te absorben y condicionan tu administración del tiempo, requieren un esfuerzo físico importante y también un conocimiento particular para desempeñarlos exitosamente.

Es necesario que el esfuerzo que estas personas hacen sea reconocido para que puedan ejercer esta gran responsabilidad, a veces elegida, y otras veces impuesta; con plenitud, sin verse obligadas a sacrificar su propia vida por el abandono de su entorno y la falta de apoyo de las instituciones.

 Quién mejor para aprobar o no la representación en la obra de los trabajos de cuidado que los propios cuidadores, y como nos compartió Sara Catalán, la respuesta ha sido favorable y muy enriquecedora para ella y para todo el equipo detrás de esta producción.

Te quedan tres fechas

Blanco atardecer vuelve al Teatro Alarife Martín Casillas y es importante mencionar que la dramaturgia de María José Delgado Maya, con la sensible interpretación de Sara Catalán, bajo la dirección de Miguel Lugo también director de La Nada Teatro, es una oferta de entretenimiento y reflexión

Los días viernes 23 y 30 de Octubre, además del viernes 06 de Noviembre, son las siguientes tres funciones que te quedan de posibilidad este año. Todo empieza a las ocho de la noche en el Teatro Alarife Martín Casillas.

Una obra de teatro para toda la familia, que nos evoca preguntas necesarias sobre salud mental, trabajos de cuidado, redes de apoyo y resiliencia.

<<Abue, enséñame a olvidar como me enseñaste a tejer con tus ganchos grises…>>
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