La violencia institucional que no vemos: inseguridad alimentaria en los centros universitarios de la UdeG
Texto y fotos por: Renata Ávila Pahuamba. Fecha 2 de noviembre, 2026
Parece que la Universidad de Guadalajara (UdeG) tiene una percepción muy distorsionada sobre lo que es ser estudiante. Y no es una opinión: es una realidad que se ve reflejada en la falta de interés por crear políticas públicas que atiendan las dificultades cotidianas en las que nos vemos inmersxs lxs estudiantes para sobrellevar nuestra vida académica.
Para muchxs jóvenes emprender un camino universitario en una ciudad como Guadalajara es enfrentar diversos problemas. Entre ellos, de movilidad urbana, especulación inmobiliaria, incluso de agua limpia. Y, además, es una ciudad que se ha expandido desproporcionadamente en los últimos años. Todo lo anterior ha propiciado que la segregación socio-espacial se profundice velozmente. El compromiso con el recorrido académico difícilmente implica solo ser estudiante.
Aquellos que tenemos la meta en común de alcanzar un grado de licenciatura, ser universitarix no es el único rol que cumplimos en nuestras vidas. Sino también el de pertenecer a la clase trabajadora de la población. Es decir, dependemos de nuestro trabajo para subsistir.
Quizá en algunos casos extraordinarios y privilegiados no es así. Sin embargo, una mayoría considerable del estudiantado adscrito a la UdeG tiene la necesidad de trabajar. Al mismo tiempo asume las responsabilidades académicas del proceso hacia la profesionalización.
Incluso si se cuenta con el apoyo económico de los padres, el encarecimiento de la vida en la ciudad nos lleva a necesitar y buscar oportunidades para generar nuestros propios ingresos. Los gastos que hay que cubrir, además de lo básico, son múltiples. Transporte público, alimentación, vestimenta, recreación, formación extra curricular y, seguramente, otros de acuerdo a las necesidades de cada joven.

Día mundial de la alimentación: por qué debería de importarnos
El 16 de Octubre fue el día Mundial de la Alimentación, un derecho humano estipulado en el Artículo 4 de la Constitución mexicana:
“Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”.
“…debe priorizarse la protección de la biodiversidad, la soberanía alimentaria, su manejo agroecológico, promoviendo la investigación científica-humanística, la innovación y los conocimientos tradicionales”.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición continua 2020-2024 (ENSANUT) escaneó el estado de seguridad alimentaria en México. Empleó la Escala Latinoamericana y Caribeña en Salud Alimentaria (ELCSA), los resultados fueron los siguientes:
- El 53.2% de los hogares mexicanos se clasifica en una categoría de Inseguridad Alimentaria (IA): leve, moderada o severa. 32.1 por ciento experimentan IA leve, y poco más del 20 por ciento IA severa.
- En Jalisco, el 18.1 por ciento de la población en el ámbito urbano experimenta inseguridad alimentaria moderada y severa.
Algunas veces, cuando se nos presentan cifras que miden problemáticas de esta magnitud, se vuelve complicado dimensionar su significado. Y es necesario pensar en los estragos cotidianos que experimentan las personas que integran los resultados de estos análisis.
En este caso, cerca de 40 millones de personas en nuestro país, viven diariamente en un grado mayor de vulnerabilidad debido a la carencia de una dieta de calidad. ¿Esto qué efectos tiene en su vida diaria? La inexistencia o insuficiencia de una dieta variada y nutritiva puede ocasionar malnutrición, enfermedades crónicas, problemas gastrointestinales, depresión, ansiedad, y mal humor. Por lo tanto, se acorta directamente la expectativa de vida.
La actuación de la UdeG frente a la inseguridad alimentaria en lxs estudiantes universitarios
Es urgente preguntarnos ¿qué están haciendo las instituciones del Estado para transformar la vida de millones de seres humanos en México que diariamente afrontan el hambre y la escasez de comida?
Contemplando los resultados de la ENSANUT sobre nuestro Estado, se vuelve relevante reflexionar sobre seguridad alimentaria en el entorno universitario. Las y los estudiantes son un sector de la sociedad más susceptible a encontrarse en un grado de inseguridad alimentaria.
Ellos cargan exigencias académicas y laborales, además de las particularidades que cada alumno puede llegar a tener en su vida. Cuando hay que cumplir con una doble jornada, la escolar y la laboral, una alimentación nutritiva es un factor primordial para lograr un rendimiento adecuado.
Paulina Rodríguez, estudiante de la UdeG en el CUCSH, nos compartió su opinión sobre la importancia del factor alimentario en el rendimiento académico.
“Lidiamos con un trabajo mental muy duro. Yo, por ejemplo, vivo muy lejos. Hago dos horas de mi casa para acá. Si yo no como, no funcionó. Y ahí estoy a la mitad de la clase toda dormida, toda atontada. Entonces es o no rendir, o utilizar tiempo para traer comida. O gastarme una buena feria en algo para poder pensar siquiera”.

Violencia estructural en la vida académica
Es la consecuencia de la expansión acelerada de la mancha urbana en Guadalajara. Además, los centros universitarios como el CUCSH y CUCEA fueron ubicados en las orillas del área metropolitana. Ahí dónde las opciones de movilidad urbana del transporte público son limitadas, para muchos jóvenes como Paulina.
Acceder a las instalaciones de la universidad implica una importante inversión de tiempo y, por supuesto, de energía. Entonces, el factor trabajo, para quiénes lo tienen, no es lo único que impacta en el desempeño académico durante las clases. También el agotamiento provocado por los largos trayectos para llegar a la puerta del aula.
Lo que opinan lxs compañerxs
Samurami, compañera del CUCSH, expresó lo siguiente.
“A veces que ya se nos acabó el presupuesto de la semana, hay que comer poquito, andamos todo el día con hambre. Y no pensamos en otra cosa más que en comer”.
Bruno, también estudiante del CUCSH, opinó.
“Yo por lo menos, llego sin comer a la escuela, entonces siento cansancio, ya me quiero ir, y no estoy aguantando lo que está diciendo esta persona. Si llego comido, a lo mejor tengo más aguante para agarrar las ideas que me están comentando”.
Las compañeras y compañeros entrevistados señalaron que, el costo promedio de una comida completa y nutritiva dentro del CUCSH supera los 100 pesos. Aristeo, estudiante de la carrera en Derecho, mencionó.
“Predomina la comida cara versus la barata. La verdad, una comida más completa no baja de entre 100 a 120 pesos. Y, si tienes que comer dos veces aquí, pues ya no te alcanza, la verdad. Por ejemplo, yo que estudio Derecho: desde la mañana, a las 8 de la mañana, me estoy trasladando al trabajot. Y regreso hasta las 9 o 10 de la noche. Entonces, uno a diario come afuera y es súper importante comer bien”.
También es relevante decir que lxs compañeros expresaron su inconformidad sobre los horarios reducidos de las cafeterías. Citlali, de la carrera en Antropología, expuso.
“Ya después de cierto horario ya no tienen tanta comida, si no que tienen más como chatarra, más comida rápida”.
La evidencia científica que no podemos ignorar
En el artículo “Neuronutrición: repercusiones de los excesos y de las deficiencias nutricionales” de Estela López Hernández publicado en la Revista de Nutrición Clínica y Metabolismo, se presentan hallazgos sobre la importancia de una dieta variada y nutritiva para que el cerebro funcione adecuadamente.
“El cerebro consume más del 20 por ciento del total de la energía de todo el organismo. Por lo tanto, es fundamental que obtenga los nutrimentos apropiados para que pueda llevar a cabo sus funciones de manera óptima. De la alimentación inadecuada se pueden obtener elementos sanguíneos nocivos, que también pueden afectar la memoria, la capacidad mental y la salud en general de los individuos. La dieta rica en micronutrientes para el encéfalo es primordial, por lo que hay que nutrirlo con alimentos ricos en grasas saludables, proteínas, vitaminas y minerales esenciales”.
Los estudios científicos demuestran cómo determinadas alteraciones micronutricionales a nivel cerebral son generadoras de estrés, fatiga, ansiedad, depresión, insomnio y bajo rendimiento intelectual, entre otros.
Por lo tanto, es de suma importancia identificar, en la época de industrialización global que se está viviendo, los síntomas prematuros y causas factibles que pueden participar en las alteraciones mentales antes mencionadas.
“Para establecer las intervenciones preventivas a la exposición crónica de los posibles factores desencadenantes, para que así se contribuya a frenar el incremento de padecimientos que comprometen el estado de salud física y mental de la población en general”.
Podemos imaginar una Universidad con seguridad alimentaria para todxs
La evidencia científica y el conocimiento empírico proporcionado por los propios estudiantes, demuestra el valor de una alimentación nutritiva y de calidad en el aprovechamiento académico.
No podemos desviar la atención para cuestionar a la UdeG sobre las acciones contundentes que debería de tomar para que ningún estudiante de la red universitaria. Pase a las escenas de estrés, cansancio o agotamiento durante clases ocasionados por el hambre y la baja ingesta de alimentos de calidad.
En CUCEA, ubicado a un lado del CUCSH, existe “El comedor”, una iniciativa institucional creada para fortalecer la seguridad alimentaria de las y los alumnos. Este lugar ofrece menús completos por un valor de 60 pesos, y está abierto desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.
Este comedor representa una alternativa que apoya la economía de las y los estudiantes, y que garantiza una nutrición adecuada para el rendimiento cognitivo.
El esfuerzo por materializar proyectos como este que impactan de manera profunda la vida universitaria de lxs alumnxs debe de ser reconocido. Y, a su vez, también nos toca señalar sus áreas de oportunidad para exigir que sean atendidas y, de esta manera, se nos proporcione un servicio mejor. Es nuestro derecho, responsabilidad y debe garantizarlo el Estado y sus instituciones.
Con ejemplos como “El comedor” del CUCEA, y realidades que ya existen en otras universidades del país, por ejemplo en la Universidad Autónoma Metropolitana. En ese campus se facilita el acceso a una alimentación completa tanto para estudiantes como para el personal administrativo. Hay comedores dónde el plato de comida cuesta entre 10 y 12 pesos. Podemos comenzar a preguntarnos ¿por qué aún la problemática de la seguridad alimentaria persiste y es tan común dentro de algunos centros universitarios de la UdeG?
¿Qué nos dice la falta de actuación de la UDG sobre sus verdaderos intereses?
La Universidad de Guadalajara tiene la responsabilidad de erradicar la inseguridad alimentaria en sus estudiantes. Esto debería importarnos lo suficiente como para que nos indigne su falta de compromiso con la garantía de este derecho humano. Y que dejemos de normalizar que es una institución poderosa. Posee múltiples recintos que al año producen altos niveles de riqueza, por ejemplo, el Auditorio Telmex, Teatro Diana o el Conjunto Santander de Artes Escénicas, solo por mencionar algunos. Pese a lo anterior, no incluye en su agenda acciones y proyectos que resuelvan el problema del hambre entre los universitarios.
Llegar a clase no debería de significar un sacrificio de nuestras necesidades básicas. No tendríamos que elegir entre comer bien o asistir a la sesión, ya sea por falta de tiempo para preparar alimentos, o por la carencia de recursos para comprar un plato de comida de calidad.
Dentro del CUCSH existía una iniciativa estudiantil llamada “Comedor autogestivo”. Comenzó como un proyecto con valores anarquistas, creado por estudiantes y dirigido a cualquier compañerx que necesite y desee un plato de comida dentro del centro universitario. A excepción de integrantes de la FEU.
El comedor era antiespecista y se sostenía de las donaciones de lxs compañerxs. La organización consistía en que cada persona que decidía participar aportaba lo que estuviera en sus posibilidades. Posteriormente, el dinero de las donaciones se dividía y se regresaba la parte de la inversión que cada colaborador había proporcionado para la elaboración de la comida.
Lxs estudiantes organizadxs del CUCSH
Por el momento, el proyecto está en pausa debido a diferencias ideológicas de quiénes lo llevaban a cabo. Mientras tanto, el grupo de compañerxs que se dedicaban a gestionar el comedor, se encuentran reflexionando. Piensan sobre el potencial revolucionario que realmente tendría el proyecto de la manera en que lo venían realizando, y las posibilidades de cambio en caso de retomarlo.
La organización estudiantil con actuaciones como esta nos demuestran que la colaboración y reflexión entre estudiantes podrían llevarnos a materializar medidas alternativas para satisfacer nuestros derechos. Porque la espera sería infinita si las instituciones se comprometen con su trabajo.
Pero claramente, los esfuerzos independientes a veces se quedan cortos frente a la profundidad de las problemáticas que nos afectan. Por eso no podemos dejar de conversar y pensar en el papel y responsabilidad constitucional que tiene la UdeG para contribuir a la superación de adversidades como esta que propician que descuidemos nuestros estudios.
En primer lugar hay que reconocer la inseguridad alimentaria como una realidad inadmisible dentro de las universidades. Y subrayar la obligación y el deber institucional de la UdeG para posicionar en su agenda acciones inmediatas que eliminen este fenómeno que deteriora la calidad de vida de lxs estudiantes.
En la aplicación LEO, plataforma institucional de la UdeG para la gestión académica, hay una sección con un listado amplio de establecimientos que ofrecen descuentos en consumos por pertenecer a la comunidad universitaria UdeG.
Quizá si una parte de los esfuerzos que dedica en impulsar el consumo entre sus estudiantes y, a su vez, el enriquecimiento de empresas privadas, lo destinará a crear políticas públicas que fortalezcan la garantía de los derechos humanos básicos. Entre estos, el derecho a la alimentación nutritiva y suficiente, otra calidad de vida tendríamos dentro y fuera del aula.

Hay que desnaturalizar la violencia institucional dentro de la universidad
Hay que dejar de normalizar el abandono de la UdeG hacia quiénes dotan de sentido a la universidad. Es decir, las y los estudiantes debemos reconocer y atrevernos a exigir que se garanticen nuestros derechos humanos, y que aquellos que tienen el mandato de construir condiciones dignas para estudiar se pongan a trabajar en ello.
Fuentes
- Estudio diagnóstico del Derecho a la Alimentación Nutritiva y de Calidad 2024.
- López Hernández, E. (2022). Neuronutricón, repercusiones de los excesos y de las deficiencias nutricionales. Revista de Nutrición Clínica y Metabolismo.
- Shamah-Levy T, Romero-Martínez M, Cuevas-Nasu L, Gaona-Pineda EB, Muñoz-Espinosa A, Hernández-Palafox C, Ávila-Arcos MA. Resultados Estatales de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2020-2024. Salud Pública Mex. 2025.
- Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos [CPEUM]. (1917, 5 de febrero). Diario Oficial de la Federación.

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