Territorialidades indígenas y anticoloniales en tiempos de emergencia climática con Josefa Sánchez Contreras
Texto y foto por: Renata Pahuamba. Fecha: 12 de octubre, 2026
“¿Cómo hemos llegado hasta este nivel de destrucción?” fue la pregunta con la que Josefa Sánchez Contreras inauguró la Cátedra de la Interculturalidad 2026 en su XVIII edición. Lo hizo en el espacio de diálogo e intercambio de conocimiento entre los pueblos originarios y la academia.
¿De qué manera nos interpela el cuestionamiento de la experta investigadora y ensayista zoque de San Miguel de Chimalapas, Oaxaca?
El pasado miércoles 7 de Octubre se presentó en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la UdeG en la Cátedra creada en 2008 y organizada por el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).
La palabra <<destrucción>> retumba fuerte en nuestros oídos y probablemente nos evoca una serie de experiencias cercanas a nuestro entorno o con las que coexistimos. La vida nunca se sintió tan frágil. La muerte se ha vuelto cotidiana y las expresiones de violencia no cesan en nuestro país ni en nuestra ciudad.
El latente y actual exterminio de la vida humana en varias geografías del mundo, explicó la experta investigadora y ensayista, está directamente conectado con una emergencia climática, y denota una crisis civilizatoria que conlleva problemas estructurales económicos, políticos, culturales y ecológicos.
¿Por qué nombrar este hondo problema, crisis civilizatoria, y no simplemente, cambio climático?
Señalar la salud de la tierra a partir de este concepto, implica un posicionamiento político. Este reconoce que el origen de la crisis climática se dio con la explotación de los recursos naturales. Comienza desde el inicio de la colonización europea, a finales del siglo XV, con el saqueo y despojo de territorios de sociedades indígenas.
El impacto dio lugar a una violencia colonialista con profundas consecuencias ecológicas, como plagas, epidemias y hambrunas. El acelerado cambio climático no se originó únicamente con la revolución industrial, como inexactamente lo hemos pensado. En realidad emergió de un imperialismo económico y cultural que permite el deterioro de los recursos naturales en beneficio de la riqueza económica.
Sánchez Contreras, también señaló que, el deterioro ejercido sobre la tierra, persistente desde hace 5 siglos atrás, tiene efectos hoy ya están presentes cotidianamente en nuestras vidas y advertidos por los pueblos originarios desde el comienzo del colonialismo ecológico.
Una de esas afectaciones, por ejemplo, es la crisis hídrica que hoy vive nuestro Estado. Es así que Sánchez Contreras subrayó que el problema central de la crisis climática es la redistribución de la energía y de los recursos naturales.
¿Cómo frenar el extractivismo y la destrucción?
Durante la ponencia se le preguntó sobre cómo frenar el extractivismo y la destrucción de nuestro patrimonio ecológico. La maestra en estudios latinoamericanos y doctora en Sociología por la Universidad de Granada mencionó que no existe una manera exclusiva de hacerlo. Invitó a los asistentes a rastrear la genealogía de nuestro propio entorno sobre cómo ha persistido y resistido en el tiempo.
Señaló que podemos imaginar y pensar cómo reconstruir la vida, también desde nuestros espacios urbanos.
La Cátedra representa el esfuerzo desde su fundación de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI), el Departamento de Estudios Socio Urbanos del CUCSH y la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco.
La importancia de su continuidad radica en el enriquecimiento e intercambio de conocimiento entre la academia, los pueblos indígenas, los y las investigadoras, y colectivos activistas y sus representantes.
Atravesamos un momento histórico marcado por crisis humanitarias alrededor del mundo y a nuestro alrededor se evidencian los estragos de ello. Los saberes y la sabiduría de pueblos, cuya resistencia y defensa por la vida, ha persistido por siglos, puede ser un puente para imaginar alternativas posibles en un mundo que, a veces, nos invade de desesperanza.
Por más años de este valioso espacio de encuentro, reflexión y aprendizaje.

Renata Avila
Estudiante de antropología en la Universidad de Guadalajara.






